Solidaridad versus Compromiso

    Muchas veces he escuchado que los argentinos somos un pueblo solidario. En programas de TV, en la radio, en los diarios y en boca de la gente. La última vez que recuerdo que el pueblo demostró su carácter solidario fue con las inundaciones de la ciudad de Santa Fe. Rápidamente y desde todos lugares del país se juntaron frazadas, alimentos, ropa y todo tipo de cosas para mandar a los que fueron víctimas de esa tragedia –probablemente evitable-. La conclusión fue unánime: los argentinos somos solidarios.

    Dice el diccionario que solidaridad es la ‘adhesión circunstancial a la causa de otro’.  Se entiende entonces que las acciones solidarias son puntuales, temporarias, tienen un comienzo y un fin. Pueden ser útiles entonces para casos específicos, como lo son los desastres naturales y en donde se necesita una ayuda inmediata y asistencialista cien por cien. Hubo una inundación, no hay suministro de agua potable y por eso se necesitan pastillas potabilizadoras. El problema es temporario –la inundación no durara por los siglos de los siglos en teoría- y por ende, se necesita una ayuda temporaria. Donamos así las frazadas y los alimentos por única vez.

    También se desprende de esa definición que el problema que requiere de la acción solidaria no fue realmente generado por uno.  ¿Qué culpa y responsabilidad puede tener  un argentino viviendo en Tierra del Fuego con la inundación en Santa Fe? Ninguna seguramente, al menos que haya sido ministro de asuntos hídricos en Santa Fe y se haya mudado poco antes de la inundación.

    Podríamos decir entonces que para ser solidarios se tienen que dar dos elementos por lo menos: a) que no hayamos sido (co)responsables o causales del problema que requiere de la ayuda y  b) que sea un problema temporario. La pregunta que me hago es simple: ¿tenemos incorporado realmente el concepto de solidaridad desde su  esencia, o solo nos hace confundir? 

    Me sorprende ver como se usa la palabra solidaridad para absolutamente todo. Muchas veces  acciones de responsabilidad social empresaria (RSE) se comunican como iniciativas ‘solidarias’, cuando quizás no corresponden porque las empresas fueron co-responsables del problema y lo que están haciendo es simplemente ocuparse del mismo. Están siendo, justamente, ‘responsables’.  La misma organización Caritas, que todos los años organiza una colecta para combatir la pobreza, lo plantea como un llamado a la ‘solidaridad’. ¿Es la pobreza un problema temporario, o uno estructural que requiere de otro tipo de acción? ¿Sirven acciones aisladas y circunstanciales para abordar una problemática que esta generada por el mismo accionar de la sociedad? La Red Solidaria, una muy buena organización, canaliza todo tipo de llamados, necesidades y promueve la ‘cultura solidaria’. Algunos de esos llamados son sobre problemáticas circunstanciales, otros son para problemas estructurales.

    Si hablamos de la pobreza en nuestro país seguramente estaremos todos de acuerdo que es un problema estructural y que para combatirla se necesitan planes a largo plazo, mejorar la situación económica, una sociedad comprometida con el tema. ¿Cuántos argentinos salieron alguna vez a la calle a organizar marchas por los chicos que mueren de hambre en nuestro país? Muchos menos que las masivas marchas contra la inseguridad probablemente. Y esto creo que en parte tiene una triste explicación: muchos argentinos todavía creen que la pobreza no es un problema de ellos. ¿Nos faltara quizás una visión común de sociedad, de país? No vemos toda la Argentina, sino la parte que nos toca vivir a cada uno. Pero si queremos tener un país mejor, la única manera de generar el cambio es de forma colectiva y que todos nos pongamos a trabajar para ello.

    Quizás sea hora de replantearse la palabra ‘solidaridad’. Si estamos colaborando en alguna campaña para un problema estructural, chequeemos que la misma proponga acciones acordes para resolver la problemática. De nada sirve darle un plato de comida o ropa vieja a una familia en situación de pobreza si no hay un proyecto de desarrollo a largo plazo. Seamos solidarios si hay un problema temporario y  comprometidos cuando hay uno estructural.  Cambiemos las palabras e identifiquemos cuando tenemos que hacer que. Y hablemos entonces, de un compromiso social.

    Preguntate todo

      ¿Alguna vez te preguntaste si consumís algún producto que en su proceso de fabricación, contamina el planeta? ¿O te intereso saber si fue producido en condiciones laborales correctas, por empleados que tuvieran edad suficiente para trabajar? ¿Te preguntaste como influye tu accionar individual en tu medio ambiente, tu casa, tu barrio, tu ciudad, tu país y tu mundo? ¿Te preguntaste que pasa si tiro un papel en la calle, no soy co-responsable que se tapen los desagües y se inunde la ciudad? ¿Analizaste las decisiones de un gobierno y de la clase dirigente con visión en el largo plazo, pensando no solo en como te afectan esas cosas a vos, sino a los demás? ¿Te interiorizaste a fondo en los programas que llevan a cabo las organizaciones no gubernamentales a las cuales donaste dinero?

      Desde chico me intereso saber el impacto que generan las acciones propias y ajenas en el mundo en general. Desde cosas muy simples –como tirar un papel en la calle-, hasta situaciones mas complejas –las actividades de una gran empresa y sus consecuencias o las decisiones de un gobierno-. Pienso que cada uno de nosotros debe ser consciente y responsable del impacto de nuestras acciones. Solo así podremos resolver los problemas que afectan al mundo en general y a nosotros a nivel individual.

      A partir de la creación de la fundación El Desafio, que a grandes rasgos tiene por objetivo combatir la pobreza en Argentina, me interiorice en lo que es el mundo de la ‘Solidaridad’, como muchos llaman. Hay todo tipo de actores participando: gobiernos, empresas, organizaciones no gubernamentales –grandes, medianas y chicas-, vecinales, personas particulares, etc. Cada una de estas partes tienen distintas áreas de acción, distintos objetivos y distintas estrategias; pero todas tienen –o dicen tener- una misión en común desde distintos lugares: buscar el bien general. A través de los años escuche términos como “Responsabilidad social empresaria”, “Responsabilidad corporativa”, “Caridad”, “Marketing social”, “Liderazgo social”, “Solidaridad”, “Beneficencia” entre otros. Términos que en general, son usados por muchas de estas partes de manera natural, como si todos estuvieran de acuerdo con su significado y su esencia. Pero en muchas oportunidades surgen diferencias de fondo y preguntas que hacen tambalear las estrategias y acciones de estos actores que, en teoría, buscan el bien común. Basta con fijarse en Google las diferentes definiciones de “Responsabilidad Social Empresaria” o “Responsabilidad corporativa” para confirmarlo.

      Desde este blog, entonces, busco compartir mis preguntas, ideas y pensamientos sobre todos estos temas. La única manera real de ser parte de la solución –y no parte del problema- es investigando, involucrándose y analizando desde distintas perspectivas cuales son los resultados de nuestro accionar. Este blog buscara funcionar como un disparador sin plantear una verdad absoluta.

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