Desatender el desarrollo de los jovenes no es solo irresponsable, es estupido - el desafío foundation

Desatender el desarrollo de los jovenes no es solo irresponsable, es estúpido

    Partido de hockey, Sábado por la mañana. Dos equipos de nenas de 11 y 12 años disputan un partido oficial. Algunos espectadores, mayormente padres y madres, dan un marco tranquilo al encuentro. Solo se oyen las voces las jugadoras, los entrenadores y el silbato del árbitro. De repente una de las jugadoras rompe la monotonía del juego, se saca de encima a una rival, a otra y se dirige decidida al arco rival. Un grito desaforado de un padre llama la atención de algunos, pero no de todos. “Matála!!!”, es la indicación inconfundible que sale de su boca con el rostro enrojecido.

    Situaciones como estas no son aisladas en nuestra sociedad. Se repiten en canchas de hockey, fútbol, rugby y cualquier disciplina deportiva. Tampoco son exclusividad del deporte ni de los padres. Hay una constante violencia que se manifiesta todos los días en situaciones mínimas: un auto estacionado en doble fila, un papel que se tira a la calle, el no respeto por las reglas de tránsito, dirigentes que se tildan de enemigos, programas de TV que promueven las peleas y los rumores. Este contexto de violencia objetiva, aquella que se manifiesta en no tener en cuenta al otro ni en cómo afecta a los demás, se ha transformado en un terrible problema para la educación y el desarrollo de nuestra juventud. Los chicos y los jóvenes son esponjas que absorben absolutamente todo lo que les transmitimos, seamos o no conscientes de ello. Y la educación y el desarrollo de los jóvenes no sólo necesitan de escuelas y una familia, sino de toda una sociedad. Es responsabilidad de los adultos de crear ambientes sanos para que todos los chicos puedan crecer en una marco de paz, tolerancia y tranquilidad. ¿Estamos realmente creando ese contexto? ¿Nos estamos haciendo responsables de la situación? ¿Cuántas veces tuvimos en cuenta el ejemplo que damos con nuestras actitudes y conductas?

    Llama la atención ante las reacciones del público en general con sucesos ocurridos hace unas semanas en la ciudad de Rosario, donde aparentemente estudiantes de una institución educativa privada vandalizaron colegios “rivales”. Indignación, sorpresa y acusaciones cruzadas fueron las mayores respuestas de directivos, padres y vecinos en general. “!Estos chicos son unos inadaptados, deberían estar estudiando! ¿Dónde están los padres y las instituciones?”. Ese fue el reclamo masivo. Pocos se preguntaron por qué los chicos se manejan de manera violenta, y que mensajes les estamos dando diariamente.

    La sociedad en su conjunto debe entender que está educando y enviando mensajes constantemente a los jóvenes con cada pequeña accion, comentario y actitud. Y no puede desentenderse confortablemente de su educación cargando las responsabilidades en la escuela y la familia, o desligandosé por no tener hijos. Que los chicos se desarrollen nos debe interesar a todos no por una cuestión altruista, ni filantrópica ni de sensibilidad social. Es simplemente una cuestión de visión: si queremos progresar como país vamos a necesitar que los futuros adultos puedan desatar sus talentos para solucionar problemas, innovar, crear ciudades felices, investigar y en definitiva, aportar a todo un país sus mejores dones. Asegurémonos entonces de cuidar nuestra mejor inversión a futuro. Necesitamos que los futuros adultos sean mucho mejores de lo que somos nosotros.

    Mario Raimondi
    Director ejecutivo Fundación El Desafío

    La importancia de los valores de las empresas

      Al día de hoy son muchas las empresas que han definido códigos de ética, principios y valores que los identifican y que comparten con sus grupos de interés. Algunas lo hacen porque es políticamente correcto, porque así lo dictan los manuales de administración, pero sin entender la importancia de este concepto. Otras ni siquiera los definieron. La idea es fijar posición, definir un ‘quienes somos’ y por ende las conductas a seguir tanto dentro como fuera de la empresa. Echando un rápido vistazo por distintas declaraciones de valores las empresas eligen el respeto, la diversidad, la no discriminación, la excelencia, la colaboración y la confianza como algunos de los más comunes. Sin embargo, no siempre hay una conducta consecuente con esos valores, y hasta quizás los propios empleados no los compartan ni se identifiquen con los mismos. Existe aquí una gran oportunidad de crecimiento para las organizaciones desde todo punto de vista.

      Un ejemplo de estos conflictos de valores se dió en Inglaterra hace unos años, cuando se implementó el programa ‘Trae a tu hija al trabajo’, que como se imaginarán consistía en que cada empleado trajera a sus hijas al trabajo para que se familiaricen con ambientes laborales y se pudieran imaginar mas allá de cuidar chicos y limpiar la casa. Haciendo un seguimiento del programa se entrevistó a uno de los padres que participó del mismo. Sus respuestas fueron un despertar asombroso. Él reportó que  teniendo a su hija sentada al lado en el trabajo desnudó que era en realidad dos personas. En su casa era un padre cariñoso, comprensivo y empático; en el trabajo era maleducado con los miembros de su equipo, se abusaba de sus clientes y proveedores  y mentía para lograr negociaciones a su favor. Se sintió totalmente avergonzado de comportarse así delante de su hija, que no lograba reconocer a su padre como una persona sin escrúpulos para aprovecharse de todos y todo para ganar más dinero.

      También existen empresas que ni siquiera expresan ni consideran ciertos valores básicos como importantes, y ven a sus empleados como parte de una maquinaria deshumanizada que solo genera ganancia. Este modelo, basado en la revolución industrial, ve a los propios empleados como números, parte de un engranaje aceitado, que no merecen más que el salario mensual.  Horas extras no pagas, comedores sucios y oscuros, prohibiciones de usar celulares o nuevos medios y agravios verbales hacen de ciertos ambientes de trabajo más cercanos a una cárcel –y mala- que a un lugar donde se promueva la productividad.

      Ahora, imaginemos por un momento, ¿que pasaría si las empresas crearan y llenaran de contenido  los valores que promueven? ¿Cómo reaccionarían los consumidores, al saber que están comprando algo que respeta el medio ambiente y las personas que estuvieron relacionadas con los procesos de producción? ¿Cuál seria la actitud y productividad de los empleados estando en un ambiente de trabajo donde haya tolerancia, diversidad, colaboración, espacios para crear y participar? ¿Qué tan fácil seria para las empresas retener y atraer nuevos talentos a sus equipos de trabajo en estos escenarios? ¿Cuánto vale hoy tener un equipo motivado, creativo y comprometido?

      Hay empresas que son conscientes de la importancia de los valores y de como llevarlos a la práctica. Esas empresas entienden que su éxito futuro estará garantizado al tener equipos de trabajo de excelencia, productivos y comprometidos. Otras, quizás enceguecidas por ganancias del pasado, creen que no es necesario cambiar ni mejorar los modelos de negocios asumiendo que lo que funcionó antes funcionará mañana. Estas ultimas tienen una gran oportunidad en sus manos, animarse a cambiar y mejorar para construir su futuro.

      Mitos de los Negocios

        En una entrevista que me hicieron sobre RSE, el periodista hizo una pequeña introducción explicando la idea: “Si bien las empresas tienen como fin generar dinero, la RSE busca enfocarse en otros aspectos como el cuidado del planeta, los recursos, etc.”. Mientras decía eso yo pensaba si alguien, en algún lado del mundo, había dado vía libre a las empresas para hacer cualquier cosa con tal de generar dinero.

        Ya hace muchos años, en una clase de Administración en la universidad, la profesora planteó a la clase un caso: “Tienen una fábrica con 100 empleados, que en su proceso de producción contamina el río de la ciudad. No hay manera de evitar la contaminación, la única opción es dejarla abierta o cerrarla. ¿Qué hacen con la fábrica?” El único que dijo de cerrarla fui yo, ante la mirada de reprobación de mis compañeros que me preguntaban como podía dejar 100 personas en la calle. De nada les importó que esas personas bebieran agua del río contaminado y que le produjeran enfermedades terminales. La profesora me puso la mano en el hombro con un poco de lástima y me dio una mirada de apoyo.  Pero sinceramente… ¿a quien se le ocurre un negocio que incluya el desprecio por el medio ambiente y la matanza lenta de sus propios empleados a través de la contaminación? ¿Es eso verdaderamente un negocio? ¿Todos los empresarios padres de familia, harían lo mismo con sus seres queridos?

        Hay un doble estándar que es hora de cambiar, la gran mayoría de las personas aceptan y reconocen que no tenemos los mismos valores en nuestra vida privada que en nuestros trabajos. En Inglaterra hace unos años el gobierno realizó un programa para que los padres lleven a sus hijas un día a sus lugares de trabajo, a fin de motivarlas y familiarizarlas con distintos ambientes de trabajo. Luego de la experiencia un padre fue entrevistado y su respuesta fue sorprendente. Contó que tener todo un día a su hija sentada al lado suyo en su escritorio le hizo dar cuenta que, de hecho, el tenía distintas actitudes en su casa y su trabajo, y eso le dió terrible vergüenza. En su casa era un padre comprensivo y cariñoso, siempre buscando lo mejor para su hija; en el trabajo era una persona exigente y demandante con sus colegas, irascible y depredadora para conseguir beneficios económicos para la empresa, negociando con proveedores para que bajen sus precios utilizando amenazas y la posición dominante de su empresa. Por un momento pareciera que hay cierta ‘inmunidad’ a la hora de hacer negocios: todo está permitido, es una jungla, la ley del más fuerte.

        A la luz de los casos de explotación laboral y esclavitud en Argentina de renombradas empresas –todas ellas parte de organizaciones de RSE que se muestran comprometidas-, y las explicaciones inconsistentes dadas hasta ahora del tipo “Es eso o se quedan sin trabajo”, “Es lo que se paga”, “Esta dentro de lo normal”, “Es la única manera de generar una ganancia”, vuelvo a la pregunta inicial: ¿Quien les dijo a las empresas y los empresarios que cualquier cosa es válida para ‘hacer’ negocios?

        Las condiciones laborales que hay en Argentina es un tema que merece atención, y no me refiero únicamente a los terribles casos de esclavitud. La precarización laboral es prácticamente algo ‘normal’, con sueldos insuficientes, pagados en negro, horarios inhumanos… Muchos empresarios de cualquier tamaño, grandes o chicos, utilizan estas prácticas con una naturalidad que sorprende. Son los mismos que se quejan porque enfrentan problemas con sus empleados que le cuestan mucho: empleados desmotivados con baja productividad, poco comprometidos, sin sentido de pertenencia y que al primer abogado carancho que aparezca les hace un juicio. Los costos son terribles, tanto en lo monetario como en la imagen y calidad de los productos o servicios ofrecidos por las empresas.

        Muchos entienden que  hay nuevas maneras de hacer negocios para que sean sustentables, dignos y justos para todos. Las Páez es un emprendimiento que fue lanzado por tres jóvenes en Buenos Aires, que si bien tenían experiencia en el mundo de los negocios, no eran expertos en el mercado en el cual se estaban embarcando: alpargatas. El concepto de Las Páez es unir la identidad argentina con un calzado práctico y a la vez creativo. Para semejante proyecto, los tres emprendedores salieron a la búsqueda de inversores que confiaran en su idea. Luego de varios intentos dieron con los inversores ángeles que les permitieron iniciar su negocio. Si bien arrancaron hace poco están avanzando a pasos agigantados. Lo más interesante, más allá de los números y su crecimiento, es la manera que lo están llevando a cabo.

        En una charla con Tomas Pando, uno de los creadores de Las Páez, me contaba como toda su producción está fabricada en Argentina, en talleres que ellos mismos instalaron y donde capacitaron a sus empleados, que en su mayoría provenían ambientes carenciados. También me explicaba que -como no podía ser de otra manera- pagaban a todos de manera legal y en blanco, de acuerdo a los valores estipulados por la ley y la industria. Sin embargo, consideraban que esto no era suficiente. Tomas me explico que estaban trabajando en opciones para elevar la calidad de vida de sus empleados. “Nuestro primer compromiso con la responsabilidad social es asegurarme que todos los que trabajan con nosotros tengan viviendas dignas y estén bien”. En la vieja manera de hacer negocios, seguramente achicar y bajar los costos a través de los sueldos hubiese sido una opción para un emprendimiento que recién arranca. Para Tomas y Las Páez, no. Ellos entienden que hay nuevos modelos de negocios y que a la larga, será mejor para todos. ¿Alguien duda del compromiso y la productividad que devolverá un equipo de trabajo respetado y tenido en cuenta? A mi entender hay una sola manera de hacer negocios, los que incluyen valores. Los demás, tarde o temprano, están condenados al fracaso.

        Via: Evolution Factory

        Para seguir prestando atencion

          Desde los comienzos de este blog vengo haciendo preguntas sobre el concepto de ‘Caridad’ y ciertos negocios que parecen utilizar necesidades sociales como herramientas de venta. En esta animacion (en ingles) el filosofo Slavoj Zizek nos hace pensar sobre muchos temas y nos deja claro que hay que seguir teniendo un pensamiento critico.

          Ese cuco llamado RSE (Responsabilidad Social Empresaria)

            Pocas veces he presenciado tanta confusión con respecto a un concepto como cuando se habla de RSE. La mayoría de los empresarios y personas de negocios conocen el termino, algunos están más involucrados que otros, pero muy pocos entienden realmente de que se está hablando. En muchas ciudades, por ejemplo, hay organizaciones fundadas por empresas o emprendedores promoviendo los valores la RSE, que tienen como miembros a esas mismas empresas.

            Prácticamente todas las semanas en algún lugar de Argentina hay un curso, congreso, seminario, charla, taller o actividad para promover la RSE. Universitarios, académicos, periodistas, empresarios, políticos retirados, emprendedores, organizaciones y demás son panelistas y ‘expertos’ en temas de RSE en estos eventos. Nos deleitan con tecnicismos, mucha teoría, lecciones de management y marketing; y en esa manera de comunicar el mensaje queda difuso, abstracto y sin demasiada argumentación. El resultado de todo este cocktail? Mucha confusión, mucha teoría y poca acción. De aquellas personas involucradas en temas de RSE no han sido pocos los que notaron y expresaron una frustración creciente en cuanto a la poca acción. Los más críticos lo expresan de manera cruel “La RSE es un lavado de cara de todas empresas pecadoras”.

            La RSE es simplemente un conjunto de valores a tener en cuenta a la hora de hacer negocios. Para encontrar y conocer esos valores no es necesario mucho estudio: son los valores de la dignidad humana que todos, o la gran mayoría, conocemos. Los hemos aprendido cuando éramos niños: respetar, compartir, cuidar, crear, etc. Y cuando nos los enseñaron no lo hicieron porque queríamos que seamos todos carmelitas descalzas, sino por el saber que todo en la vida vuelve y es mejor para el futuro de cada uno de nosotros hacer las cosas bien. Un empresario o un director pueden ser excelentes padres de familia, cuidar de sus hijos, involucrarse con su educación, mandarlos a los mejores colegios, asegurarse que tengan los materiales que necesitan y ayudarlos en su desarrollo. Sin embargo esa misma persona puede ser la antítesis cuando entra a su lugar de trabajo, donde lo único que parece importarle es la generación de ganancia monetaria a cualquier precio. Aquel que me diga que ese empresario o director no sabe lo que es RSE, se lo discuto. Ese empresario lo sabe muy bien, no es necesario que participe de congresos, seminarios ni cursos; solo hace falta que se de cuenta que los negocios son parte de la vida, donde nos relacionamos con una increíble cantidad de gente, comunidades, colegas, clientes, proveedores y donde se crea uno de los grandes pilares de las sociedad. La naturaleza las empresas es entonces social.

            “Todos los meses llegamos justos a pagar los sueldos, no podemos estar gastando en RSE”, me dijo un director de una PYME de 100 empleados hace poco. Si a una empresa le va ‘justo’, no es momento de construir el futuro para salir de esa situación? Uno de los valores que suena con fuerza en estos foros es justamente, la sustentabilidad. Como una persona de negocios se atreve a decir que no quiere cambiar (y crear) su futuro si su presente es malo?

            Leí hace poco un joven emprendedor ingles que dijo: “La transparencia no es una elección. O elegís ser transparente, o te obligaran a serlo. La segunda situación demostró causar muchas pérdidas a las empresas”. Creo que implementar negocios con valores (discúlpenme, pero el término RSE ya no significa mucho para mí) no es una elección a esta altura. Es un tema de visión, algo de lo cual los empresarios se jactan de tener. Seguir haciendo negocios promoviendo la competencia descarnada, donde hay un deseo inagotable de generar cada vez mas ganancia monetaria, donde los empleados son material descartable, donde se contamina el ambiente en los procesos de producción, donde las empresas se desentienden de las problemáticas sociales es –básicamente-, destruir los negocios de a poco. No es opción cambiar o no cambiar, el que decida no hacerlo simplemente estará firmando su certificado de defunción. La acción concreta es la única manera de demostrar estos cambios, es más, la mayoría de las empresas socialmente responsables que he conocido ni siquiera tienen políticas sobre RSE, ya que los valores de los cuales hablamos ya están en su esencia misma y no tuvieron que participar de ningún congreso para que les digan lo que ya sabemos todos. Recuerden su propia infancia, las enseñanzas de sus padres y abuelos y ya tendrán las bases de los negocios con valores definidas.

            Entrevista en Diciembre pasado en Canal 3 de Rosario

              Articulo trendy en atypica

                Gracias a atypica. Hace click aqui para ver la revista online.

                Entrevista sobre mi nuevo emprendimiento: Evolution Factory

                  La entrevista que me hicieron en Portalcero.com.ar sobre el nuevo emprendimiento que hemos lanzado junto a mi socia y amiga Luz Amuchastegui, Evolution Factory, que busca cambiar el mundo a través de la innovación y responsabilidad en los negocios.

                  22/09/2010. Federico Fernández Reigosa

                  Mario Raimondi es un habitual colaborador de Portal Cero. A menudo publicamos sus aportes, que giran en torno a la vinculación entre negocios y Responsabilidad Social Empresarial (RSE). Mario es él mismo lo que podríamos llamar un “emprendedor social”: ha sido distinguido por su labor solidaria desde el Tercer Sector. Suma a su experiencia ejecutiva una vocación de servicio que ahora se pone de manifiesto en una nueva iniciativa en la que une sus dos grandes áreas de acción.

                  En esta entrevista, nos menciona sus puntos de vista sobre el tema de su interés, los negocios inclusivos y su nuevo emprendimiento, con una pata en Holanda, su lugar de residencia actual y otra en Rosario, que visita frecuentemente:

                  ¿Qué es la RSE y por qué debiera importar a las empresas?

                  Hay muchísimas definiciones de la RSE y no siempre están alineadas, es por eso que prefiero hablar de ‘negocios con valores’. Entiendo que los negocios de cualquier tamaño deben incluir en su esencia la misión social de sus actividades. Nadie puede negar que las empresas, grandes o chicas, son agentes de cambio social: generan trabajo, proveen bienes y servicios para la comunidad,  estimulan la economía, innovan. Todo lo que hacen tiene un impacto en todos. Es por eso que deben ser conscientes que su propósito no es la simple generación de ganancia, de hecho pocas empresas mencionan la generación de ganancia en sus declaración de mision.

                  La idea de los negocios con valores es básicamente aplicar los principios de respeto por la gente, el medio ambiente, la sustentabilidad, no priorizar ganar a cualquier precio, involucrarse desde su lugar por la creación de un lugar mejor para todos. No son principios desconocidos ni nuevos para nadie: cuando éramos niños a todos nos enseñaron a compartir, a no tirar basura en la calle, a no ser tan competitivos y ayudarnos, a hacer nuevos amigos, a no comernos todo los caramelos en un dia porque al dia siguiente no íbamos a tener, etc. Ya nos estaban hablando de
                  sustentabilidad, respeto por los demás y por el medio ambiente, colaboración…todos valores que debemos incluir en nuestros negocios y que sin duda en el largo plazo son beneficiosos para las empresas y para la sociedad.

                  ¿Ves en las empresas de Argentina un grado importante de involucramiento en el tema?

                  Creo que a muchas empresas se les hace difícil pasar de la teoría a la acción, quizás porque la teoría hoy por hoy no está del todo clara, el mensaje que llega es medio confuso. Sin dudas hay un creciente interés por el tema. Hay muchos congresos, seminarios y organizaciones promoviendo los temas de la RSE; pero también, al ser los mercados cada vez mas competitivos se mezclan un poco las estrategias de marketing social, filantropía, negocios inclusivos, etc. Hay empresas que tienen sus equipos de RSE reportando al de Marketing por ejemplo, otros reportan a Comunicaciones Corporativas, otros los tienen completamente aislados, y otros ni siquiera los tienen, sin que esto signifique que no aplican los postulados de la RSE y los negocios con valores.

                  ¿Qué son los “negocios inclusivos”? ¿Se relacionan con una estrategia de RSE?

                  Los negocios inclusivos son actividades que tienen por fin incluir a aquellas personas en situación de exclusión dentro de la cadena de valor, pueden ser como consumidores, socios, proveedores, etc. La idea es no sólo la generación de ganancia sino el bienestar general, la inclusión de todo un grupo de personas que tradicionalmente no han sido tenidas en cuenta por las distintas empresas por no ser un mercado atractivo. Hay muchos casos de negocios inclusivos desde hace mucho tiempo, antes siquiera que se introdujera el concepto como tal. Para saber si se relacionan con estrategias de RSE habría que, de nuevo, aclarar qué se entiende por RSE y qué considera cada empresa como estrategia de RSE o no.

                  ¿Qué ofrecen los “negocios  inclusivos” a una empresa, que no ofrezcan los “negocios tradicionales”? ¿Es algo sólo para las grandes corporaciones? 

                  Depende de qué tipo de negocio inclusivo se propone, pero en general quizás una de las mayores diferencias sea el desarrollo sustentable. La inclusión social y económica de sectores antes desfavorecidos de la sociedad sin duda tiene un impacto en el  bienestar general. Se revaloriza la dignidad humana, se desarrolla confianza y compromiso de trabajo como grupo, se alcanzan excelentes niveles de productividad  y se llega a la realización personal. Estos negocios pueden ser encarados por cualquier empresa, y no hay que confundirlos con acciones filantrópicas.

                  Vos estás desarrollando un emprendimiento que busca abrir las puertas al empresariado a los “negocios inclusivos”: ¿qué ventajas puede obtener una PYME, por ejemplo, mediante la consultoría en este nuevo nicho de negocios?
                   
                  La ventaja en una consultoria es acceder a conocimiento experto del que uno no dispone. Nosotros particularmente tenemos experiencia tanto en el campo empresarial como en el social, algo pocas veces visto. Esto es una gran fortaleza ya que podemos mantener la visión general de las cosas para ponerlas en su justo contexto y así plantear posibilidades de trabajo. Es como que contamos con el equilibrio casi perfecto entre los dos sectores. De todas maneras los servicios que ofrecemos no son sólo de consultoria, que a nuestro entender son más teóricos. Nos orientamos más en la acción concreta, en la gestión e implementación de acciones y estrategias de negocios con valores.

                  ¿Qué dinámica de trabajo se propone desde tu proyecto para alcanzar los objetivos de los potenciales clientes?

                  La idea es empezar por escucharnos  y luego plantear posibilidades. No nos gustan las ‘recetas enlatadas’, creemos que cada situación y contexto tienen una dinámica única y por eso hay que buscar con cada cliente las formas de trabajar en conjunto. Nuestro manifiesto dice que satisfacemos necesidades en vez de crearlas.

                  Tenemos una red de emprendedores, creativos, comunicadores, expertos en muchas áreas en Rosario y los Paises Bajos con los cuales trabajaremos en base a cada proyecto y necesidad.

                  ¿Como piensan acercarse a los potenciales clientes y a qué area apuntan? ¿Quiénes son los potenciales clientes?
                   
                  Nosotros queremos sacudir un poco las estructuras y realmente inspirar a las empresas y colaborar para  llevar a la acción concreta los negocios con valores. Nuestra área de acción no tiene únicamente que ver con la RSE, sino que pueden ser creativos del departamento de marketing y comunicación, agencias de publicidad que necesitan ayuda en marketing social, pequeñas y medianas empresas, innovadores, emprendedores. No somos ni queremos ser la consultoria de RSE clásica, sino que vamos un paso más allá pensando de una manera integral, creativa e innovadora. De eso se trata la evolución a la que hacemos referencia en nuestro nombre.
                   
                  Para presentarnos organizamos un evento el martes 19 de octubre en el hotel Savoy de Rosario, sobre el eje innovacion en negocios con valores y construcción colectiva. Será un evento inspirador y desestructurado para todos aquellos que nombré anteriormente: empresarios, creativos, emprendedores, etc. Será la presentación formal de Evolution Factory, que es el espacio en el que estaremos trabajando.

                  Caso Ben & Jerry’s – Un legado sobre responsabilidad


                    En el pueblito de Burlington (Estados Unidos), en 1978, dos amigos de toda la vida -Ben Cohen y Jerry Greenfield- decidieron abrir una heladería artesanal en una estación de servicio reciclada. Arrancaron con muy poco capital y fieles a sus ideales crearon una triple misión para su empresa. Activistas de toda la vida del movimiento hippie, Ben & Jerry’s (el nombre de su marca) entendieron que la empresa debería ser exitosa si solo lograba objetivos sociales, medioambientales y económicos al mismo tiempo. Así fue como fijaron criterios para tener en cuenta la influencia de sus actividades en la sociedad, en el cuidado del medioambiente y los animales y en construir una empresa sustentable económicamente que genere el desarrollo de todos los interesados. La empresa en ese entonces se proveía solo de productos naturales y orgánicos, reciclaba el papel y cartón para hacer sus envases y se involucraba activamente en las granjas proveedoras para asegurarse que los animales estuvieran bien alimentados y tratados.

                    A medida que fueron pasando los años la empresa creció a niveles muy significativos, no sin antes tener que lidiar con los intentos de la competencia por impedir esto de manera desleal. Dos casos son recordados en EE.UU., cuando Ben & Jerry’s llevo a la justicia una demanda contra Haagen Dazs que buscaba limitar la distribución de sus productos. El intento de Haagen Dazs actúo como boomerang, ya que el caso tomo estado publico y Ben & Jerry’s se gano la simpatía del publico, ayudados por sus comunicaciones informales, directas y políticamente incorrectas. La imagen anti-corporativa de los dos amigos hippies y sus ideales sin duda eran muy populares en el público; y de a poco se convirtieron en un ejemplo de responsabilidad y compromiso, promoviendo distintas causas que eran de interés publico, como el (no) uso de animales clonados para sus materias primas, transgénicos, etc.

                    Cuanto mas crecía la empresa, mas eran los compromisos que se asumía, tanto interna como externamente. Por ejemplo, se fijo una política que ponía un máximo para los salarios de los directores de la compañía: el salario del mejor pago no podía ser 7 veces más que un empleado que recién empezaba a trabajar. También empezaron a promover el comercio justo en toda la cadena de producción y comercialización, asegurando un trato igualitario en la ganancia repartida entre todos los que estaban involucrados en el proceso hasta llegar al consumidor final. Crearon la Fundación Ben & Jerry’s para apoyar acciones comunitarias locales, destinando a ella el 7.5% de todas las ventas. Siguieron con su política de utilizar cartones reciclados, se aseguraron ser neutros en la emisión de Co2…en otras palabras: tenían el producto perfecto desde todo punto de vista. Y para poner la frutilla al postre: los productos eran hasta un 20% más baratos que la competencia.

                    Para aquellos amantes y leales clientes de Ben & Jerry’s, una noticia cayo como un balde de agua fría en el 2001. Los dos amigos se retiraban y vendían la compañía, bajo la promesa de los nuevos dueños de respetar los ideales que habían defendido durante más de 20 años. El comprador fue Unilever, un gigante corporativo que se olvido de algunas de las promesas hechas bastante rápido lamentablemente. Sin embargo, al día de hoy, los helados Ben & Jerry’s siguen siendo orgánicos, de comercio justo, neutrales desde emisiones de Co2, se destina un porcentaje de las ventas a la Fundación Ben & Jerry’s y sin duda están a la vanguardia en cuanto a temas de responsabilidad.

                    Evidentemente, esta historia deja muchas lecciones y un enorme legado. Estos dos amigos derribaron mitos y demostraron al mundo corporativo que es posible ser competitivos y exitosos siendo responsables al mismo tiempo. En un mundo que hoy todavía esta intentando convencer a las empresas de los beneficios de la RSE, Ben & Jerry’s se elevan en el horizonte como dos adelantados y pioneros del tema. Su visión para hablar en 1978 de una triple misión sin duda nos lleva a preguntar por que recién en los últimos años las empresas y gurues del management empezaron a pensar la teoría del triple balance, termino que fue desarrollado y estudiado por primera vez en 1998 por John Elkington. Cuando las empresas hoy siguen convencidas que la innovación es una estrategia a seguir en busca de soluciones (invirtiendo millones en esta área), Ben & Jerry’s nos recuerda que las respuestas son mas simples de lo que pensamos y que no hace falta reinventar la rueda. Solo hace falta un compromiso real y genuino.

                    Caso Tony Chocolonely – Cuando ser responsable es obvio

                      “Nosotros no tenemos ni necesitamos un departamento de Responsabilidad Social Empresaria. Nosotros somos responsables”. La frase -potente y profunda-, al mismo tiempo suena como una obviedad. ¿Los negocios no deberían tener entre sus valores ser responsables en sus actividades, ser el ADN de la organización? Lamentablemente hay todo un trecho para recorrer, pero sin embargo hay buenos ejemplos de emprendimientos responsables.

                      La historia cuenta que el periodista holandés Teun van de Keuken en su programa de investigaciones comenzó a adentrarse en el tema del chocolate. Así fue que descubrió como en países africanos como Ghana y Costa de Marfil, las plantaciones de cacao eran trabajadas por niños esclavos. El descubrimiento lo impacto y lo primero que hizo fue ponerse en contacto con grandes empresas compradoras de cacao, para ponerlos al tanto del tema. Sin embargo, al contactarse con Nestlé, su asombro pasó a ser indignación. La empresa no solo estaba al tanto del asunto, sino que no le importaba en lo mas mínimo. Y eso que tienen un departamento de RSE y publican anualmente sus logros y politicas, que son sumamente responsables. Pero al final del dia, para ellos proveer de chocolates y golosinas al mercado de la manera menos costosa posible era la prioridad. 

                      Así fue como van de Keuken se dio cuenta que había estado consumiendo chocolates y golosinas durante años sin haberse imaginado semejante situación. No pudo dejar de sentirse culpable, pese a que había sido engañado en su buena fe. Decidió entonces ir a un tribunal holandés, comerse un chocolate de Nestlé y hacer una denuncia contra si mismo por haber sido cómplice del trabajo esclavo. El tribunal no lo tomo en serio, así que empezó a juntar firmas para que acepten su auto-denuncia. Cuando las firmas llegaron a un numero importante, el tribunal debió juzgarlo, tal como el había pedido. Su argumento era sólido: el había estado consumiendo productos fabricados de manera ilegal y violaban normas de derechos humanos. El caso le sirvió para ganar atención de los medios, mostrar la terrible realidad y concientizar al público. Finalmente, el tribunal lo absolvió porque considero que la victima y el victimario eran la misma persona, y como tal no podía ser condenado. 

                      El periodista entonces decidió crear su propia fábrica de chocolates, libres de esclavitud y con una mentalidad de comercio justo. Fundo “Tony Chocolonely”, con la idea doble de hacer una empresa sustentable y al mismo tiempo, concientizar sobre la problemática al publico. El nombre “Choco-lonely” es una declaración: el chocolate de ellos era único en cuanto a libre de esclavitud y estaba solo (lonely, en ingles) entre sus competidores. Los chocolates empezaron a ganar espacio en las góndolas y el principal productor de chocolates de Holanda, Verkade, decidió imitar la practica y empezar a comprar solo chocolate libre de esclavitud y con certificaciones de comercio justo. Tony Chocolonely sin embargo encuentra muchos obstáculos para poder asegurar que la producción es libre de esclavitud, y para eso trabaja en conjunto con la ONG Max Havelaar, que da certificaciones de comercio justo, controla y ayuda a promover estos procesos. Lo bueno es que Tony Chocolonely mantiene líneas de comunicación permanente con el público y muestran las investigaciones y testimonios de los trabajadores de las plantaciones de cacao de las cuales son compradores. Incluso cuando descubren anomalías.

                      El caso de Tony Chocolonely es un buen ejemplo de una empresa que nace con la idea de un negocio con valores, donde lo primero es ser responsable y solo luego generar riqueza. Por otro lado, confronta a los consumidores con ellos mismos, ya que se transforman en piezas fundamentales del asunto. Ahora pueden elegir un producto libre de esclavitud y de comercio justo, o un producto obtenido de manera ilegal y criminal.

                      Al dia de hoy, Nestle no anuncio ni decidio empezar a comprar cacao libre de esclavitud.

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