Hace tiempo que vengo planteándome este dilema: tengo un trabajo de tiempo completo en una empresa, que consume ocho horas diarias de mi tiempo. En mis tiempos libres, desde hace algunos años, empecé a dedicarme al desarrollo de un proyecto social. El proyecto fue tomando color y así fue como co-funde una ONG que al día de hoy ha crecido a un nivel que requiere mucho más de mi tiempo. Descubrí que el trabajo social me apasiona y -aparentemente- logro ser efectivo en lo que hago. La ONG por su lado, necesita de mi trabajo para seguir creciendo. ¿Como poder entonces dedicar el tiempo a la ONG que me necesita y a la vez tener un empleo que me permita vivir?
El caso mío no es aislado. Hay muchas organizaciones que de hecho, se comprometen en apoyar a lo que ellos llaman ‘emprendedores sociales’, para que puedan dedicarse a sus proyectos sociales exclusivamente. Pero llega el momento que esa ayuda se corta, y las ONG deben cubrir los costos con recursos propios.
En charlas que he tenido con varios directores de ONG nacionales e internacionales me contaban que habían tenido el mismo problema o lo seguían teniendo. Los proyectos habían empezado chicos, luego habían crecido al punto de necesitar gente que trabaje mas tiempo en ellos; y ese momento era una transición difícil en la vida de una organización. Algo así como la adolescencia de las ONG. Sin embargo, hay un prejuicio generalizado con este tema. “La gente cree que el trabajo social debe ser voluntario siempre, eso es un preconcepto”, me dijo un director de una organización internacional. “Es verdad…”, pensé, “…yo también tengo ese preconcepto”. Así y todo reconozco que en cierto momento, el trabajo debe ser remunerado si se espera sustentabilidad. Mas aun cuando el crecimiento del proyecto depende de gente que se pueda ocupar de desarrollarlo. Algunos decidieron dejar su trabajo en el sector privado para dedicarse al trabajo social, aceptando cobrar un sueldo menor pero sueldo al fin. “Yo no lo pense como un dilema. Si nosotros empezamos esto, lo hicimos crecer y lo hacemos bien…quien mejor que nosotros para seguirlo?”, me dijo otro director con respecto al paso de su ONG por esa transición adolescente.
A medida que hablaba con más gente, más interesante se tornaba el asunto. Un reconocido líder dentro del trabajo social me dijo: “Yo trabaje 5 años como voluntario sin cobrar un peso, dirigiendo una fundacion. Jamas me arrepenti, en su momento decidí tomar ese camino. Hubiese podido trabajar en una empresa y hoy tendría mucho dinero, pero preferi resignar ese dinero para hacer lo que realmente me apasiona. Luego la fundacion creció y tuvo una mejor posición económica y ahí empecé a cobrar un sueldo. Era el Director Ejecutivo de un trabajo que me gustaba y apasionaba, y podía cobrar un salario para poder vivir. Y si bien el salario estaba por debajo de lo que cobra un director ejecutivo de una empresa, creo que demostré que no lo hago por el dinero. Mi compromiso existe, mas allá de –ahora- tener un salario digno”. Estaba claro: no se puede pretender que las ONG dependan del trabajo voluntario unicamente. Empecé a esta altura a preguntarme el por que realmente de mis preconceptos. ¿De donde venían mis prejuicios y mis dudas con este asunto en particular? La respuesta llego un par de meses después, a través de información que yo ya conocía hace mucho, pero que ahora me mostraba la clave para responder mi duda.
Muchos podríamos dedicarnos a colaborar más tiempo en proyectos sociales si los mismos nos permitieran vivir de ello. El preconcepto está. La cuestión es que si uno debe dedicarle fragmentos de tiempo a su proyecto se pone un techo a sus ambiciones de cambio. En algún momento hay que romper el techo y vienen esas contradicciones…
¿Qué significado real tienen los terminos como RSE, Marketing social, Responsabilidad Corporativa, Solidaridad, Beneficiencia, Programas sociales? Este blog mostrara –y desnudara- las diferentes interpretaciones y practicas de todos los actores que intervienen en el trabajo social. Empezando por uno mismo.
6 Responses to El salto desde lo privado a lo social. Parte 1 de 2.
Rafa
Febrero 12th, 2010 at 22:51
Bueno Mario, me alegra saber todo esto. Cuando te dedicaras 100% al trabajo de la fundacion. La verdad que Argentina te necesita.
Federico Fernández Reigosa
Febrero 14th, 2010 at 23:45
Muchos podríamos dedicarnos a colaborar más tiempo en proyectos sociales si los mismos nos permitieran vivir de ello. El preconcepto está. La cuestión es que si uno debe dedicarle fragmentos de tiempo a su proyecto se pone un techo a sus ambiciones de cambio. En algún momento hay que romper el techo y vienen esas contradicciones…