Hace rato que me pregunto como debería ser la lógica del proceso de ayuda. Lo pensé bastante y comencé a analizar por lo más simple, los amigos de uno, los familiares. Cuando uno ofrece ayuda en esos casos es porque conoce a fondo el problema a resolver, conoce a sus amigos bien, sabe cuales son los desafíos que enfrentan y que herramientas necesitan para resolver la situación. Seguramente hay una predisposición del que necesita ayuda a ser ayudado, como también existe una apertura a escuchar del que quiere ayudar. Ese es un punto clave: saber escuchar. ¿Cuántas veces uno al necesitar ayuda, elije a quien pedírsela pensando en si la persona nos va a escuchar y comprender la situación?
En el mundo del trabajo social quizás los que mas necesitan ayuda son las ONG y proyectos chicos que hacen el trabajo de campo, con la comunidad, el trabajo en si. Por lo general estos proyectos nacen chicos, con muy buena voluntad y mejores intenciones, y a veces carecen de sustentos académicos o les falta planificación por el simple motivo que los creadores de la idea no son ni académicos, ni empresarios, ni tuvieron educación en esos ámbitos. Esto no significa que sus proyectos sean malos. Solo significa que pueden mejorarse.
Dentro de las entidades que quieren brindar ayuda a estas ONG ejecutoras, están las grandes ONG y las empresas con sus programas de Responsabilidad Social Empresaria (RSE), entre otros. Sin embargo, muchas veces nos encontramos conque estas entidades no tienen la voluntad de primero escuchar, y luego proponer una línea de acción en conjunto. Muy por el contrario, vemos que de antemano deciden que es lo que se necesita y el modo de llevarlo a cabo. “Yo te quiero ayudar. No me digas nada, esto es lo que necesitas”, parecería ser el mensaje.
No hace mucho tiempo me encontré con un ex compañero que hoy es un exitoso emprendedor de una fábrica de alimentos ultracongelados. Le conte que había creado una ONG para ayudar a chicos en situación de pobreza y me interrumpió inmediatamente. “Yo quiero ayudar” dijo, sin querer saber mas del asunto. Luego agrego “Tenemos 120 kilos de masa para pizzas por día que tiramos a la basura, son cortes que sobran. Se los podemos dar a tu proyecto”. Era quizás una idea útil para una ONG que tuviera algún programa de panadería, infraestructura para recibir esa mercadería diariamente y equipamiento para cocinar la masa. Ese no era nuestro caso. Al explicar esto le propuse que desarrollemos un nuevo proyecto en conjunto con su empresa, quizás podíamos hacer talleres de panadería, capacitar a la gente interesada, comercializar productos en alguna feria comunitaria. Pero no le intereso, para el la ayuda era sacarse de encima 120 kilos diarios de masa, y era casi nuestra ‘obligación’ aceptar ese acto de generosidad.
Tambien vemos que muchas ONG grandes y empresas deciden bajar línea y definir sus cursos de acción en el área social sin haberse sentado a siquiera escuchar a los que están trabajando con la comunidad, que son los que realmente saben del tema. Si hablamos de desarrollo comunitario, obviamente no podemos plantear soluciones ni una lógica ‘de libro’ o ‘académicas’ sin haber charlado con la comunidad. Ellos son los que tienen los problemas, deben jugar un papel protagónico a la hora de enfrentarlos y resolverlos. Pero lamentablemente son muchas las veces que por ignorancia, por un sentimiento de lastima y hasta superioridad; las acciones que tenían como objetivo ayudar a la comunidad terminan sin tener ningún impacto. “Mi empresa quiere ayudarlos, una vez por mes les mandamos a nuestros empleados como voluntarios para un programa de apoyo escolar”, me propusieron una vez. Nosotros ya teníamos un programa de ese tipo andando y realmente tener que coordinar 50 voluntarios de una empresa era mas un problema que una ayuda. Pero la decisión de cómo ayudar ya había sido tomada, nadie nos había preguntado en que y como estábamos trabajando, y en que areas necesitábamos ayuda. Frecuentemente las ONG grandes también caen en el mismo error de no escuchar. Es así como vemos que los criterios de ‘innovación’, ‘creatividad’ y otros son repetidos muchas veces como la prioridad y la ’solucion magica’ a la hora de plantear programas de acción. Con esto no digo que no sean validos, pero si que hay que analizar cada situación particular para convenir que esos criterios sean prioritarios.
Jagdish Bhagwati –profesor de Economía y de Derecho en la Universidad de Columbia- ha hablado mucho del ‘poder de absorción’ del continente africano. Bhagwati ha criticado al líder del grupo U2, Bono, por sus propuestas para resolver el problema de la pobreza. Entre otros argumentos, menciona que la cantidad de dinero que recibió Africa en los últimos años no ha cambiado la situación, más que nada porque el dinero no llego a las comunidades ni los proyectos fueron realmente desarrollados localmente. Siendo un enemigo de las dadivas sociales –como ser nuestro plan ‘Jefes y Jefas de hogar’-, el economista propone que el destino de los fondos sean decididos por las organizaciones locales: “¡Que la decisión no esté en manos de los llamados “hombres sabios”, como mi buen amigo George Soros! Por el contrario, que su destino sea decidido por las agencias de caridad del país de donde proviene el dinero. Muchas agencias nacionales de caridad son excelentes y tienen conciencia del problema de la capacidad de absorción”.
En la competencia Changemakers organizada por NIKE y Ashoka, una ONG internacional que busca promover y fortalecer emprendedores sociales, un líder de proyecto en Uganda escribió “Cualquier cosa para nosotros, sin nosotros, esta contra nosotros”. El autor de la frase, Caleb Wakhungu, titulo su proyecto con toda una declaración: “Los jóvenes no son simples receptores de servicios sino reales agentes de cambio”.
Para que los agentes de cambio se potencien, se necesita de acciones colectivas, en donde las distintas partes aprendan a escucharse, comprenderse y proponer soluciones en conjunto. Creo que ante el auge de la RSE nos encontramos ante una oportunidad excelente para que las empresas –y también las ONG grandes- trabajen en conjunto con las organizaciones y personas trabajando en el campo desde un trato de igualdad y humildad. Las soluciones mágicas y ‘enlatadas’ no funcionan. Solo el trabajo colectivo funcionara como un agente de cambio social. Quizas debamos comenzar a preguntar primero y escuchar después, y asi plantear un trabajo en conjunto.
6 Responses to ¿Ayuda? No, gracias
Sandra
Mayo 7th, 2009 at 18:05
Me encantó la nota y es verdad tu reflexión, lástima que no sabemos escuchar lo que el otro necesita, pero lo bueno es que lo sabemos, solo nos falta ejercitar esto para poder decir que una ong está dentro del sistema para cumplir su misión sino de nada sirve trabajar dentro de ellas.
Sandru
FEDERICO FERNANDEZ REIGOSA
Mayo 8th, 2009 at 09:34
“Al explicar esto le propuse que desarrollemos un nuevo proyecto en conjunto con su empresa, quizás podíamos hacer talleres de panadería, capacitar a la gente interesada, comercializar productos en alguna feria comunitaria. Pero no le intereso, para el la ayuda era sacarse de encima 120 kilos diarios de masa, y era casi nuestra ‘obligación’ aceptar ese acto de generosidad”- Esto parece definir más que bien la actitud de ese empresario que, quizás, deba su manera de pensar a la escasa conciencia que aún tenemos sobre la temática de la RSE y la conceptualización de las empresas como organizaciones sociales, además de como meras herramientas de generación de riqueza.
Un abrazo.
FEDERICO FERNANDEZ REIGOSA
Mayo 10th, 2009 at 09:40
Ya he subido tu artículo a http://www.portalcero.com.ar Muy interesante tu conclusión.
Un abrazo.
FEDERICO FERNANDEZ REIGOSA
Mayo 23rd, 2009 at 10:20
BUENAS…
PASABA A VER SI HABIA ALGO NUEVO POR DECIR… :0)
SALUDOS.
Caleb Wakhungu
Abril 24th, 2010 at 18:58
Am so glad to read about someone who quoted about my name in the article i had earlier written to ashoka. ‘young people are not passive recipients of services but active agents of change! Thank you.
Caleb Wakhungu
Abril 24th, 2010 at 18:59
This was by Mario Raimondi